domingo, 26 de febrero de 2012



Elisa Molina

ESCRITO EN EL AGUA






AGUA DE ORO, 1995

"...el reino pertenece a un niño"
Heráclito

La noche cae sobre nosotros
- juntos, callados -
como una uva de sombra.
Tampoco nos habla el niño;
                   canturrea
absorto en su círculo de agua,
busca piedras de colores,
encanta al tiempo
con el girar de sus manos.


*


LEJOS DEL MAR

Vivo tan lejos del mar
y sin embargo,
anoche,
en la síntesis perfecta
que compone el sueño,
tuve mi luz, mi casa,
mi camino de acacias
entre las dunas
y a mis queridos.

Después desperté
y por un momento en la noche
la soleada imagen pudo más.
No debiera, no quisiera
olvidar su tenue
presencia en la vigilia:
trabaja en mí, circula
silenciosa; roza
a veces la opaca
evidencia de las cosas.


*


JARDÍN DE NOCHE

Cruzo el jardín hacia la casa;
el cerco de ramas
contiene ese momento
casi marino de la tarde:
el fondo azul, las formas negras
diluyéndose...

La verdad
se expresa en un lenguaje extraño
y dura poco.

Me apresuro a entrar,
a encender la luz
de esta burbuja que deriva.


*


EL ABRAZO

"Sucederá lo que haya de suceder - dijo
filosóficamente el mayor de los guisantes..."
H. C. Andersen

La verde ráfaga del verano
y el aire que agita como loco
las hojas de los álamos
y el cerco de la honda madreselva
caen, piel del día desollado,
para mi daño.

Comprendo ahora
a los que se quedaron quietos,
mirando en torno,
comprendo ahora a los que callan.

Una vez mi madre me abrazó llorando,
no sé por qué sufría;
me abrazó como yo
abrazo con la mirada a mi hija
que duerme.
Me abrazó para salvarse
y protegerme.

Para poder cerrar los ojos
y dejar que el sueño, mi sueño,
último jirón de niebla suspendido
hiciera lo demás:
calmar, aliviar, restaurar

el verde pájaro a la rama,
el amanecer al canto del gallo,
los higos a lo alto del sol,
la hoja a su danza:
todo en su lugar
para cuando despierte.


*


HELECHOS


Finalmente, está hecho:
repetí tu gesto.
Tembló una telaraña y su rocío,
la yema de los dedos rozó
los bordes de la piedra fría
y arranqué un helecho de las sierras,
un gajo de raíz,
con un poco de tierra.

Si me hubieras visto,
este día se habría detenido
apenas un instante
en tu sonrisa.

De lejos nos llegaban
las voces de los chicos.

Acaso se detuvo.


*


GATA PERDIDA

a Francisco

Querías llorar,
y con rabioso desconsuelo
componer lo roto.
                                 Se puede:

cuando se alineen los espejos
del pasado se abrirá
un día redondo y amarillo
                                 y te dirás:

"Era un día redondo y amarillo,
la ropa se balanceaba al sol
y mi cuerpo pequeño, entre sus brazos."



[De: Elisa Molina, Escrito en el agua,
Ediciones del Copista, Col. "Fénix", Córdoba, 2003]




Elisa Molina nació en Córdoba, donde actualmente reside. Licenciada en Letras Modernas por la Universidad Nacional de Córdoba, codirigió la colección "La Poesía Traducida" y es colaboradora en poesía y crítica de las revistas "Fénix" y "Hablar de poesía", entre otras. Ha publicado Escrito en el agua (2003) y es de próxima edición su libro En la lengua de tu padre

miércoles, 5 de octubre de 2011

Victoria Schcolnik

UNA TIERRA




Aprendí a guardar el dolor:
una costumbre parecida a la de esas familias
en las que hay un ancho silencio y lo custodian
como si fuera una herencia.
Pero las generaciones van desapareciendo
en ese mismo silencio que procuraron no delatar
y que en cada palabra ahorrada, se fue convirtiendo
en el lugar en el que habrían de morir.


*


En las madrugadas me despertaba temblando:
un cuerpo tan pequeño, traduciendo para sí
la fuerza que lo mantiene vivo,
como un telégrafo que desconoce su función, un aparato que vibra
y transmite mensajes a otra persona que está lejos
pero sufre la misma guerra.


*


Soy a la vez huérfana
e hija de todas las cosas,
con las que mantengo una relación de espera
porque mis actos están destinados
a darme la paciencia que me lleve
a un intenso y quieto fruto
que se desprende.


*


Esto es lo que crece quieto bajo la sombra
que poco necesita para sobrevivir,
gotas de agua apenas, la imaginación que lucha
contra el oscuro declive de las cosas.


*


Voy a esperar una señal,
que en una de sus vueltas el mundo frene
como si fuese un trompo que a lo último,
cuando los círculos son más profundos y entran
por fin en el espacio, termina cayéndose
y es un juguete fuera de su órbita:
un objeto.

Así dura en mí el instante, la sensación de que las cosas
están destinadas a detenerse, yendo hacia un centro
en donde estoy intolerablemente quieta.



Victoria Schcolnik (Buenos Aires, 1984), ha publicado los libros El refugio (Abeja Reina, Buenos Aires, 2008) y Una tierra (Curandera, Buenos Aires, 2011). Integra la selección Última poesía argentina (Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2008). Ha trabajado como editora y productora en la revista Ventizca y en el proyecto Vocal de poesía y música. Es Licenciada en Comunicación y actualmente dirige, con Marcelo Carnero, Soledad Castresana y Claudia Masin, las ediciones Curandera.




[De: Victoria Schcolnik, Una tierra,
Curandera Ediciones, Buenos Aires, 2011]

viernes, 16 de septiembre de 2011

Víctor Gustavo Zonana

ARTE, FORMA, SENTIDO

La poesía de Daniel Devoto





Sobre el autor estudiado
y sobre el autor del estudio


DANIEL DEVOTO (Buenos Aires, 1916 – Hendaye, 2001), fue músico y musicólogo, estudioso de la literatura española medieval y contemporánea, de la literatura argentina, el folklore y la poesía popular, además de bibliófilo y promotor cultural. Su obra en estos campos es internacionalmente conocida. Por diversas causas, sin embargo, su creación literaria sólo ha sido apreciada por coetáneos y por un círculo de amigos y admiradores. El presente estudio se propone rescatar esta dimensión de su labor artística, para divulgar los valores de su poesía y así profundizar en el conocimiento de su obra y de la llamada “generación neorromántica del ‘40”, a la que perteneció.


*

VÍCTOR GUSTAVO ZONANA nació en Mendoza (Argentina) en 1963. Es Profesor, Licenciado y Doctor en Letras por la Universidad Nacional de Cuyo. Actualmente se desempeña como profesor asociado de la cátedra Literatura Argentina II (Siglo XX) en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo e Investigador Adjunto del CONICET.
Realizó sus cursos preparatorios para el doctorado como pasante en la Unité de Formation et Recherche en Littérature Générale et Comparée, Paris III, Université de La Sorbonne Nouvelle, bajo la dirección del Prof. Dr. Jean Bessière en 1993.
Ha sido profesor invitado en la Universidad de Buenos Aires, Universidad del Nordeste, Universidad Católica Argentina (Buenos Aires), Universidad de Navarra, Université de Limoges y Université de Bretagne Sud.
Es autor de los siguientes estudios: Metáfora y simbolización en Altazor (1994); Sueños de un caminante solitario. La poesía argentina de Juan Rodolfo Wilcock (1998); Orfeos argentinos. Lírica del ’40 (2001); La poesía de Alfonso Sola González (2004); Eduardo Jonquières. Creación y destino en las poéticas del ’40 (2005); en co-edición con Hebe Beatriz Molina, Poéticas de autor en la literatura argentina. Desde 1950 (2007); en co-autoría con Marta E. Castellino, Poesía argentina. Dos miradas (2008).



*


Fragmento de la Introducción
por Víctor Gustavo Zonana


Ex-libris de la biblioteca Devoto-Del Valle-Inclán
y retrato de Daniel Devoto y Mariquiña Valle-Inclán.

La figura de Daniel Devoto (1916 - 2001) es internacionalmente conocida por sus aportes en los campos de la literatura española medieval, el folklore, la poesía popular y la musicología. Del mismo prestigio gozan sus trabajos bibliográficos y bibliotecológicos y su labor como editor.

Su obra literaria, sin embargo, no ha merecido la misma fortuna. Varias son las razones de este hecho. Daniel Devoto mantuvo, especialmente después de la edición de su Libro de las fábulas (1943) un “implacable y saludable temor frente a la obra propia” . La actitud, que atribuye a César Vallejo, puede aplicársele perfectamente. Devoto restringió la circulación de su poesía y asignó a esta voluntad cierto valor saludable en un doble sentido: en primer lugar, porque consideraba que los poetas relevantes de su grupo eran sólo Olga Orozco, Eduardo Jorge Bosco y Enrique Molina; en segundo, porque se sentía no calificado para efectuar juicios de valor sobre su obra poética, especialmente en cuanto a su gravitación en el contexto de la lírica argentina. Empero, no hay nada más cierto que su vocación creadora, vocación germinal y de impulso sostenido. Y en cuanto al valor, las apreciaciones de Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas y Julio Cortázar constituyen autorizadas garantías y ofrecen ese criterio de “intersubjetividad” al que aspiraría el poeta.

Ese pudoroso descuido de su obra de creación explica, en parte, lo restringido de su circulación. Otra razón se encuentra en el modo de edición de la obra, especialmente a partir de su radicación en Francia en la década del ’50. Se trata de libros o plaquetas artesanales, sumamente cuidadas que responden a una alta consideración del poema como objeto estético. La edición cuidada genera además cierto “ritual” del acto de lectura: desde la entrega personal, numerada y dedicada del ejemplar hasta la fruición solitaria, una serie de etapas jalonan el acercamiento al texto. Hasta Fragmentos de los cánticos (1953), última obra publicada en la Argentina, a la edición artesanal de ejemplares dedicados a los amigos más próximos, se sumaba la de un conjunto mayor, de 300 ejemplares por ejemplo, no menos cuidada, pero sí realizada mediante un proceso “más industrial”, por calificarlo de algún modo. Las ediciones realizadas en Europa se reducen a un número máximo de 125 ejemplares, son básicamente plaquettes y se hallan fuera de circulación comercial. Como apunta su discípula y traductora, Sabine Collet-Sedola, pareciera que, a partir de su establecimiento en Francia, “las circunstancias lo orientan principalmente hacia la enseñanza y la investigación. A pesar de ello, el músico y el poeta permanecen en él, compañeros fieles del pedagogo y del investigador” . Por ello, la obra de creación queda confinada al círculo de amigos que evaluarían, posiblemente con benevolencia, estas “veleidades” del crítico erudito.
[...]

La recopilación de sus obras literarias (lírica y narrativa) permite completar esta faceta de su personalidad toda y efectuar un estudio de carácter introductorio. Su interés primordial consiste en rescatar del olvido la obra de creación del autor. Paralelamente, el análisis de la poesía de Daniel Devoto permite avanzar en una línea de investigación sobre la lírica neorromántica argentina del ’40. Su poesía ejemplifica de manera paradigmática dos aspectos que la crítica argentina atribuye de modo unánime a la lírica del grupo, aunque los valora de manera diversa: la asunción de la tradición literaria y el papel de la forma en el proceso de la creación. Tal como se intentará demostrar, estos son los ejes que permiten comprender e interpretar el legado poético de Devoto y, también, del programa que da unidad a los escritores de su vertiente.

A manera de conjetura se puede postular que, por su modo de asumir la herencia de la tradición, la poesía de Daniel Devoto prolonga las tentativas de Leopoldo Lugones, Enrique Banchs y Ricardo Molinari. Tal como se observa en la obra de los autores mencionados, en la poesía de Daniel Devoto la tradición no se asume de manera pasiva, sino con un decidido afán lúdico que lleva a la permanente transformación de sus posibilidades expresivas. El juego se establece no sólo con los materiales provistos por la tradición, sino también con el lector, desafiado a reconocer su lógica en el poema mismo o a veces, en indicaciones paratextuales presentes al final del libro.


[De: Víctor Gustavo Zonana,
Arte, forma, sentido. La poesía de Daniel Devoto,
Ediciones del Copista, Col. "Fénix", Córdoba, 2010, 192 págs.]


miércoles, 31 de agosto de 2011

Celia Fontán

UN TAXI A BUCAREST




PASAJERAS

Hermana, ayúdame a recordar
las luces en cubierta,
el resplandor del río,
el agua hecha del mismo material de la noche
y el fulgor de los ojos oscuros
de los muchachos que fuman contra las barandillas.
Como un espejismo,
un área dorada que pronto iba a rozarme,
avanzaba hacia mí en silencioso oleaje,
hermana, ayúdame a recordar.


*


CUANDO PASABAN LOS TEROS

Cuando pasaban los teros
y ellos salían a verlos pasar
e imitaban su grito entre los árboles,
el vuelo con los brazos
y medían el aire,
cielo arriba,
como una posesión
y los teros rozaban los tejados
llamándose entre sí,
y tarde,
ya juntos
se alejaban
hacia cielos más puros.


*


LLUVIAS

Llueve,
no dejará de llover
detrás de las rejas
de la cárcel
de alta seguridad
donde
Isaac Babel
espera la muerte.
Y es apenas
un hombre atribulado,
cierto en su pesadumbre,
que no quiere pensar
ni comprender
sino dejarse llevar
por el ruido del agua
hacia el traspatio
de la casa, a la que ahora,
después de mucho tiempo,
se anima a regresar.
Sabe
que va a morir al amanecer
y allí se deja estar,
en ese territorio ahora inviolable,
a salvo de todas las requisas.


*


CONVERSACIÓN

Me dijo
que no era fácil morir
en terapia intensiva,
me dijo que entre sondas
y bajo el centelleo
de los monitores,
más se sentía como un astronauta
en víspera
de iniciar un largo viaje,
que una vieja
en sus últimos días en el mundo.
Pero escuchar llover, me dijo,
escuchar llover o imaginar
la lluvia
detrás del ventanuco de la sala,
eso sí,
la había ayudado.


*


CAÑADÓN DE LOS MUERTOS

(Santa Cruz, 1921)

Los muertos cavan al amanecer
tumbas de lava,
cava la pala
al ras del suelo
la costra helada,
más tarde, el viento
descubrirá los cuerpos
apenas recubiertos
para que los viajeros se santigüen
al pasar,
porque son jóvenes
y no quieren morir,
porque están muertos
y no quieren cavar,
porque no hay,
ni habrá
tierra
más dura de labrar
que este suelo.


*


LA MUJER MÁS VIEJA DEL MUNDO

La mujer más vieja del mundo,
la negra
nacida esclava,
la que padeció castigos,
vejaciones,
el tormento del cepo,
pide cumplir
un último,
un íntimo deseo
emblema de su alma:
ver el mar.
Y allá va
seguida
de un cortejo de hombres jóvenes
que caminan
como en una película muda
por la arena.
La esclava, ahora vieja liberta,
la negra
mínima, agudísima, encorvada,
la mujer más vieja del mundo
llega al mar
y lo oye,
y lo aspira
y sumerge sus negros pies en esa espuma
y ella,
que es en ese instante el universo,
dice:
hasta aquí he llegado.


*


EL AMANECER

El tránsito de la noche hacia el día
fue registrado por la cámara,
(temblorosa, su mano
pulsó el disparador)
y tuvo para siempre, sobre el mar
los destellos
del amanecer.
Ella volvió a esos lugares
otro verano,
su cabellera de niña rubia hilaba el sol,
quería saber
cómo pudo captar toda la luz,
justamente ese día
en que el amor comenzaba a apagarse.


*


EL GALPÓN

Entre herramientas
y trastos deshechos
mirar el mundo por última vez.
Muda arrogancia
de los desesperados.
Solía pasar frente a mi casa
y saludarme con un gesto vago,
pasó seguramente aquella tarde,
antes de encerrarse en el galpón.


*


BARCOS EN LA NOCHE

A Antonio Di Benedetto

No puedo ver
los barcos en la noche,
es un llamado salvaje,
un alarido,
verlos levitar
sobre lo oscuro.
No hay cielo, ni agua,
ni sostén,
sólo el olor del río,
las luces que avanzan
mientras llaman.
¿Oyes, Zama?
¿quién vendrá por ti?
¿quién vendrá por mí?


*


EL NEVA

Haber visto el río Neva,
no les sirvió de nada,
igual sus almas se perdieron.
Eran días de furia,
por las calles
se gritaban nombres de inocentes.
Y nada, ni siquiera el furor,
pudo salvarlos.


*


UN TAXI A BUCAREST

Por aquel tiempo
solía sentir cuando subía a un taxi
que entraba en una zona secreta.
Las calles se enrarecían,
olvidaba de pronto mi destino,
había una extraña iluminación de set,
iba hacia la peripecia,
desde la periferia al centro de una revelación,
cuando la luz enceguecía
el taxi entraba a Bucarest.



[De: Celia Fontán, Un taxi a Bucarest,
Papeles de Boulevard, Rosario, 2007]



CELIA FONTÁN SOBRE SÍ MISMA



Nací en Rosario, ciudad en la que resido. Soy egresada de la carrera de Letras de la Universidad Nacional de Rosario, aunque fui también alumna de Artes Visuales y estudié pintura en diferentes instituciones y talleres. Durante muchos años viví estas dos vocaciones. Con el tiempo, triunfó la poesía, aunque creo que mi verdadera formación se produjo en contacto con el mundo de la pintura, que sigue siendo, para mí una especie de sendero, de llamado a la armonía, de respeto hacia el oficio que supone todo arte.

Publiqué mis primeros poemarios en la ciudad de Santa Fe en la década del setenta. Por entonces, integraba el grupo literario “Tupambaé” con otros jóvenes poetas de esa ciudad y de Paraná. En los mismos años formé parte del “Grupo Rosario”, con otros pintores de nuestra ciudad. En 1981, publiqué Hijas del mar, libro de poemas que había obtenido el premio-edición de la Fundación Arcien y creo que a partir de entonces concentré todos mis esfuerzo en la escritura. En 1989, Los Habitantes de Valdrada, obtuvo el premio-edición Manuel Musto de la Municipalidad de Rosario. En 1995 publiqué Restos del Navío. Mi último libro publicado es Un taxi a Bucarest. En actualidad estoy preparando un nuevo libro de poemas y un libro de cuentos.

He publicado en diarios y revistas del país y del exterior y mi obra ha sido incluida en antologías y publicaciones colectivas. Una de ellas es Poetesse Argentine, publicada en Cosenza, Italia, compilada y traducida por Pablo Anadón.

[De: http://celiafontan.blogspot.com/]

sábado, 27 de agosto de 2011

Hugo Foguet

OBRA POÉTICA


Ediciones del Dock - Facultad de Filosofía y Letras
de la Universidad Nacional de Tucumán
Colección "Pez Náufrago"
Buenos Aires, 2010




De manos de Javier Foguet, quien vino a Córdoba la semana pasada para participar en el encuentro "Qué importa la poesía", hemos recibido la recopilación de poemas de su tío, Hugo Foguet (San Miguel de Tucumán, 1923-1985), una publicación conjunta de Ediciones del Dock y la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán, edición cuidada y prologada por Guillermo Siles.
Con la transcripción de textos de esta obra iniciamos aquí la sección Publicaciones Recibidas.


TRAJANO LLORA FRENTE AL MAR

Este viejo
que llora frente al mar
es Trajano
                    Qué viento
se pregunta
y qué nubes como éstas que el viento arruma en el horizonte del golfo
y qué olas
y qué arena oscura de una playa que la bajamar descubre
aguardan por mi hoguera
por los leños que una madrugada y frente a otro mar
arrasarán mi carne
                                Qué materia sutil
destruirá el fuego
qué sueño de ciudades entrevistas sólo en sueños
de orillas de un río turbio de cadáveres
de un templo donde los monos ensucian y chillan en las gradas
Es un viejo el que pregunta si lo que no viviremos
es más importante que lo vivido
                                                 Un viejo
que llora frente al mar mientras las legiones
se reponen de fiebres y fatigas tras los muros de Sharax


*


SUMA BEACH, 3-6-78


Mar
         perro de aguas
desmelenado y chorreante
sacudiéndose en la playa.
Ahí va mi palo
                         lejos
la palabra
                 búscala
y retórnala a mis plantas
sobre la arena húmeda:
ladrillo cocido
                        tablita de cera
papiro
            hoja impresa
deslavada por la lluvia.


*


RETRATO DE UNA DESCONOCIDA

Has vuelto a sonreír,
a quitarte el mechón de pelo de la frente.
Pero no recuerdo dónde estás.
El paisaje
que flota por encima de tu hombro
me es extraño
y sé que tus ojos
están viendo cosas que mis ojos,
todavía, no pueden ver.
Dime: cuánto tiempo atrás
me falta recorrer para encontrarte
y caminar juntos
coincidiendo en las mismas calles,
aulas,
          museos,
                        esquinas,
                                       teatros circulares,
drugstore de la calle 59,
recova de Oaxaca,
barcos,
              soledad.



[De: Hugo Foguet, Obra poética,
Ediciones del Dock - Facultad de Filosofía y Letras - UNT,
Colección "Pez Náufrago", Buenos Aires, 2010]




sábado, 13 de agosto de 2011

QUÉ IMPORTA LA POESÍA

REUNIÓN DE POETAS, TRADUCTORES Y ENSAYISTAS
EN LA CIUDAD DE CÓRDOBA




ORGANIZADO POR LA REVISTA DE POESÍA Y CRÍTICA
“FÉNIX”
(EDICIONES DEL COPISTA)
PARA CELEBRAR LA APARICIÓN
DE SU NÚMERO 25-26 (AÑO XIV)

Jueves 18, Viernes 19 y Sábado 20 de agosto de 2011

Cabildo Histórico de Córdoba
Sala Pío Cognini

Entrada libre y gratuita


Programación


JUEVES 18 DE AGOSTO


19.00 hs.
Mesa 1 – Qué importa la poesía

Participantes:

José Di Marco
Ricardo H. Herrera
María del Carmen Marengo
Carlos Schilling

Coordina: Pablo Anadón


20.00 hs.
Mesa 2 – El poema leído

Participantes:

Silvia Barei
Roberto Daniel Malatesta
Daniel Mariani
Rafael Felipe Oteriño
Pablo Seguí

Coordina: Elisa Molina

*


VIERNES 19 DE AGOSTO

19.00 hs.
Mesa 3 – El poema traducido

Participantes:

Silvia Barei
Nicolás Magaril
Silvio Mattoni
Pablo Seguí
Ezequiel Zaidenwerg

Coordina: Alejandro Bekes


20.00 hs.
Mesa 4 – El poema leído

Participantes:

Pablo Anadón
Alejandro Crotto
José Di Marco
Javier Foguet
Elisa Molina
 
Coordina: Nicolás Magaril

*

SÁBADO 20 DE AGOSTO

10.00 hs.
Mesa 5 – El poema de memoria

Participantes:

Alejandro Bekes
Alejandro Crotto
Javier Foguet
Esteban Nicotra
Rafael Felipe Oteriño

Coordina: Pablo Anadón

11.00 hs.
Mesa 6 – El poema leído

Participantes:

Leandro Calle
Carlos Garro Aguilar
María del Carmen Marengo
Silvio Mattoni
Ezequiel Zaidenwerg

Coordina: José Di Marco

*

16.30 hs.
Mesa 7 – El poema de memoria

Participantes:

Pablo Anadón
Roberto Daniel Malatesta
Daniel Mariani
Elisa Molina

Coordina: Alejandro Crotto

 
18.00 hs.
Mesa 8 – El poema leído

Participantes:

Alejandro Bekes
Susana Cabuchi
Ricardo H. Herrera
Esteban Nicotra
Carlos Schilling
Karina Sereni

Coordina: Elisa Molina

domingo, 3 de octubre de 2010

Alejandro Nicotra

Cuaderno abierto




NOCHE Y DIA


1

Se ha levantado, a mitad de la noche.

―En los vidrios, hay astros
y un espectro lunar,
como restos de un sueño…

Él duda, entre dos sombras.

Pero todo lo borra, en la luz de la lámpara,
un flotante desierto.

2

Casi un símbolo, del cielo de sequía
cae la luz en polvo.

―Erial de la hora:

la flor que nace
aspira ya su muerte.―

Como si un dios abandonara el mundo;
o en las cimas, la nieve
y el azul, se extinguiesen.


*


PRESENCIA


Aún real en la ronda de las cuatro estaciones,
vuelve y vuelve tu hora
―o flor, o fruto, u hoja seca, o escarcha―:

tu memoria, hecha mundo;
su materia, que pesa todavía en mi mano.


*


ESTANCIAS


1. Arco

Viene hacia mí.

Como la noche, invisible en la luz.
Con el susurro de los árboles muertos
o de los pájaros que emigran
a un vago sur.
Parecido a las páginas
de las horas no escritas.

Y hacia ti va.

Por los intersticios,
por las grietas del día.


2. Plaza

El árbol-danzante y el árbol-espectro,
la fuente que reza,
y las lámparas sobre un cielo de invierno:
tu plaza, íntima y pública.

Ahí escuchas, en su voz, la ciudad,
no como un grito sino como un susurro:
hablándote.

Palabras, sabes, que le dicta la noche
―veladas, como ella―
y que quiere el poema.


3. Ahora que tu fantasma…

Ahora que tu fantasma ha dejado los cuartos
claros de la memoria
―tu sombra matinal, como el deseo―,
¿será, su estrofa,
rosa de nadie? Sin destino,
¿describirá al caer, sílaba a sílaba,
el seco círculo,
la forma yerta, de mi tiempo?


4. Dictado

Aquel cuarto, que rueda con el día
y la noche,
alto sobre la ciudad,
como un planeta sin nadie
―o sin designio:

ahí tu muerte, que ha cerrado la puerta;
tu palabra, que llama
a su vacío.


5. A un poeta, in memoriam

Tú no probaste
la escala del jardín, sus declives: la hora
blanca del sol o negra de la luna
fueron tu herida.

Tú no sufriste
la ambigua claridad, la mancha húmeda
que es el aire, aquí abajo.
Terraza alta, seca ―que compartimos:
allí quedaste.


6. Pieza de hotel

Da la espalda a las calles
―sus manchas,
sus aristas―
y es toda blanco azogue
ahora,
la noche.
(Aquí, en esta claridad clausurada,
donde se abisma
―como en un agua quieta―
una última sombra.)


*


EL MENSAJE

Aún la oyes cantar y barrer.
Cantar, ignorándolo, la luz de su jardín;
barrer las hojas secas.

Cantar y barrer.

(Vibración, allá afuera, de una única cuerda
―ella, arquero con los ojos vendados―,
que ha dado aquí en el blanco.)


*


VA A NEVAR

La verás.
Sobre el árbol sin hoja,
sobre el cauce seco.

Posándose
―es tu ave de invierno―

como un silencio sobre otro silencio,
eterna y puntual.


*


PREGUNTAS RETÓRICAS

(Jardín)

¿A quién atormenta la buganvilia violácea
con su cuerpo profuso y sus garfios de hembra?
¿De qué noche ha llorado el jazmín
su vía angélica, descendida
pena tras pena?
¿Cuál es el corazón que entrega el granado
al diente agridulce de la sed?
¿A quién finge el laurel, rosa y hierro,
mesura clásica
bajo el cielo?
¿De qué día imposible expone el sol
la retama amarilla,
tu Amarylis?


*


MOMENTO DE RILKE

(Fotografía y “Cuartetas valesanas”)

La torre de Muzot
abierta al valle­―

más allá de las viñas,
y del ir y venir de los rastrillos,
parecida a otro monte, la tormenta―:

tú miras como el dios
hace del sol un vino, una muchacha
del agua aérea en la cascada…

Abierto al puro espacio
y la estación.


*


MÁRGENES


1. Rima, junto al mar

Asonancia,
beso de Bécquer a la sombra
(o murmullo que se pierde en tu noche,
onda tras onda).


2. Collioure
“…estos días azules y este sol de la infancia”
A.M.

Aquí, a la edad
que es anuncio de ceniza en los párpados
volviste a ver
virgen la luz ―espumas,
velas felices del Mediterráneo―
que ya se iba:
aquí, tu luz, primera y última,
como en tu sueño de Sevilla
un día.


*


ARTE POÉTICA


1. Celda

Monstruos y mariposas
de la lámpara:
sombras por el cuarto encalado.
He ahí la poesía
de tu hado.
(Su realidad, tu inexistencia.)

Manchas anónimas, sobre el papel desierto;
sobre la noche en blanco.


2. Noche

Digo tu cuerpo con las manos
―como en voz baja,
como el que sueña en su noche carnal
una luna tangible:
y se alza, poesía del tacto,
al espacio de los ojos cerrados,
desde la informe oscuridad,
―égloga, himno, epitalamio―
su clara efigie.


3. Imagen

Eres como la poesía
que nunca escribiré. Indecible,
te vestí, sin embargo, de palabras iguales a la noche,
puse en tu mano el anillo de un adiós.

Pero es desnuda como me acompañas.


*


AZIMUT


De mí a ti, el arco
de casi toda una existencia.
Horas en sombra,
horas en claro.
(Días, noches escritas:
pulso y letra.)
Ahora tu nombre se parece
al de mi muerte. Cuerpo
celeste, contemplado
desde un cuerpo de tierra.



[De: Alejandro Nicotra, Cuaderno abierto,
Ediciones del Copista, Col. "Fénix", Córdoba, 2000]